Hace un año me cai. Siento tantas cosas que no puedo escribir.
Creo que todavía no lo puedo superar, si a la ventana no me puedo acercar.
Es raro lo que me pasó y me hace sentir más rara aún. Se que a mucha gente le pasó y le puede pasar. Más si vive la vida como yo, en pedal. Sin cuidados, rápido, probando todo y todos. Lastimándonos a propósito, para pagar las culpas. Creyendo la eternidad, que nada malo nos va a pasar.
Hace un año dormía en una tabla por la columna rota, me daban morfina. Pasé un mes internada en la Unidad 24 del Hospital Italiano. Me empezaron a medicar con dos o tres pastillitas. Conocí gente increíble con historias fabulosas. Otro día con más tiempo y ganas dedicaré líneas para ellos, que me hicieron reir.
Después del mes y con la columna ya más recuperada, pero con tres meses de corset de plástico, me pasaron al Hospital de Día. Que depresión que me agarré. Historias escalofriantes contaban mis compañeros en terapia grupal. Hasta que decidimos con mi golpeada familia pasar a individual. Ahí conoci a mi actual Doc., Maxi. Suspiro de amor.
Hace un año que pasó todo y todavía tengo miedos. A la oscuridad, a las alucinaciones, a que no pueda salir de mis vicios, a que sea tan dificil amarse. Porque de eso se trata todo esto, de quererse un poco más. A estar en paz con vos mismo y con los demás.
Cuanto que aprendí en un solo año. Aprendí a ver quienes están de mi lado. Como se comporta la gente cuando la necesitás, cuando saben que estás mal y te llaman para ver como andás. Mi familia es lo más. Me joden que tengo 15 kilos de más. Pero ya los voy a bajar. Es que la comida te hace felíz cuando estás mal. Pero por suerte eso también está pasando. Salir del tunel no es fácil, y a veces necesitas bastones.
Me pregunto quien entra en este blog y todavía esta leyendo mi sinceridad. Que efecto te traerá. Me gustaría que me lo digas cuando me veas, si es que me sabés ver, si no corrés la vista para otro costado cuando las miradas se cruzan.
Que difícil que es la vida. Pero yo ahora me conformo y me da mucha felicidad cuando mi profesor Cucurto me dice que escribo la verdad. Que le gusta, me felicita. Soy feliz con cosas pequeñas. O grandes quizas.
La verdad es que estoy viva de milagro, entonces por algo tendré que estar todavía en este mundo, un tiempo más. No pienso malgastar mi tiempo con gente que no lo vale, conversaciones superfluas que no llegan a nada, ni tentaciones que me hagan mal. Ya fumé, ya innalé, ya tomé, ya comí, ya putañé. Ahora es el momento de algo más. Y lo pienso buscar. Porque dentro de un año quiero estar mejor, como me deseó mi Papá.